
El 21 de abril de 1937 es un día
que debe permanecer enraizado en lo profundo de
los corazones de la familia cruzada.
En esa noche de abril, una veintena de jóvenes
estudiantes de la Universidad Católica se
reunían en una céntrica residencial
de Santiago, en la calle Villavicencio 229 esquina
de la Alameda, para fundar una de las instituciones
más prestigiosas de nuestro país,
el Club Deportivo Universidad Católica.
Aunque en estricto rigor antes de esa fecha histórica,
ya el club funcionaba por intermedio de entusiastas
universitarios y el decidido apoyo de las autoridades
académicas de la Pontificia.
Los primeros antecedentes se remontan
a 1908 cuando la Universidad Católica Football
Club jugaba sus primeros clásicos con su
tradicional rival: la Universidad de Chile y se
desarrollaban actividades regulares en las disciplinas
de tenis, boxeo y atletismo. Sin embargo, la falta
de una estructura organizativa, impedía que
el club se desarrollara y alcanzara el nivel institucional
con el que hoy en día se destaca.
Un rol fundamental le tocó a Raúl
Agüero de la Vega, presidente del Centro Deportivo
de alumnos de la Universidad Católica quien,
en 1925, visionariamente llamó la atención
de las autoridades universitarias para impulsar
la creación del Club Deportivo.
“Nuestra organización
debería ser –expone preocupado de la
Vega- a la manera de las Universidades inglesas
y norteamericanas. Allá la educación
física es complemento principalísimo
de la educación intelectual”.
La inquietud del joven dirigente estudiantil
fue rápidamente aglutinada por la Escuela
de Leyes de la Universidad en un proyecto, donde
se comienza a germinar la idea de unir bajo una
sola entidad a las dispersas actividades deportivas.
Es así que el 30 de agosto
de 1927 y con el beneplácito del, en ese
entonces, Rector de la Pontificia Monseñor
Carlos Casanueva se constituye una especie de primera
fundación del Club. En noviembre de ese mismo
año se oficializa la sesión de los
Campos de Sports de Nuñoa como escenario
de las actividades deportivas de los alumnos de
la UC.
Las primeras competencias en las que
participa el club son en la Confederación
Universitaria de Deportes -creada en 1928- compuesta
además por la Universidad de Concepción,
la U. Católica de Valparaíso y la
Universidad de Chile. El grupo de Universidades
convive unido hasta 1936, fecha en que se produce
un quiebre y nuestra institución busca nuevos
derroteros.
Desde ese momento, una idea comienza
a florecer en el seno de los dirigentes cruzados;
lograr la aceptación del club como socio
de la Asociación Central de Fútbol
la cual se obtiene, finalmente, el 19 de abril de
1937. Esta iniciativa daría frutos muchos
más amplios aún, como se señala
al comienzo: el nacimiento legal, con la estructura
que le permitiría afrontar los nuevos desafíos,
del Club Deportivo Universidad Católica,
aquella noche del 21 de abril de 1937.
La conformación como entidad
institucional es celebrada tanto por los estudiantes
de la Pontificia como por la prensa de la época.
Un periodista, con respecto a la fundación
del club, escribió “Hemos oído
hablar de proyectos fantásticos y que, en
caso de ser llevados a la práctica aunque
sea en mínima parte, provocarán un
indiscutible progreso en el deporte nacional”.
Las palabras del profesional, sin duda, no se equivocaban
ya que grandes figuras del deporte nacional serían
formadas por este naciente Club.
La Católica debuta el 13 de
junio de 1937 en la segunda división del
fútbol profesional chileno, enfrentando a
su tradicional rival: la Universidad de Chile. El
encuentro, jugado en el Estadio Militar fue el inicio
de un pletórico protagonismo en la historia
del fútbol profesional chileno coronado con
la obtención de 8 campeonatos nacionales
(el último fue el Campeonato de Apertura
2002), un subcampeonato de la Libertadores y el
desfile de innumerables figuras que derrocharon
talento en los planteles cruzados y en selecciones
nacionales.
En 1939 nace la sección cadetes
de la UC, entidad formadora de grandes jugadores
de nuestro plantel y para el fútbol nacional.
Sólo por citar algunos: Rafael Eyzaguirre,
“Mito” Vergara, Javier Mascaró,
Hernán Carvallo, Andrés e Ignacio
Prieto, Raimundo Tupper, y tantos otros nombres
que engrandecieron y engrandecen los pastos de Chile
y el extranjero.
Pero no sólo de fútbol
vive la UC. Si bien es el deporte más popular
del país, la Fundación tiene en igual
importancia a las diferentes disciplinas practicadas
en la Institución y por lo demás,
le ha dado grandes triunfos no sólo al club
sino también a Chile. Por ejemplo:ya en la
década de los treinta el boxeo de la UC aportó
con varios campeones nacionales, entre los que se
cuenta a quien fuera más tarde presidente
del club, Jimmy Rasmussen.
En el Básquetbol durante los
años 40 se revolucionó los esquemas
de juego de este deporte con la llegada del “gringo
Davidson” lo que impulsó la supremacía
de la UC, durante esos años, en la competencia
local. Pero la época dorada de la UC es en
la década de los ochenta cuando el quinteto
cruzado arrasó en el torneo local (5 campeonatos
seguidos de DIMAYOR) y tuvo una presencia destacada
en competencias internacionales.
El Atletismo, el rugby, el tenis,
el ski, y tantas otras ramas que fueron aceptadas
en sus asociaciones correspondientes pronto tuvieron
destacada participación y figuración
nacional e internacional.